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Las decisiones en la vida

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Para hablarte de este tema, voy a comenzar con un fragmento del libro Dianética: la ciencia moderna de la salud mental y luego voy a desarrollar un poco la idea, como la entiendo y como puedes usar esta información para mejorar tu vida:

La meta del hombre, el mínimo común denominador de todas sus actividades, el Principio Dinámico de su Existencia, se ha buscado durante mucho tiempo. Si esa respuesta se descubriera, sería inevitable que de ella fluyeran muchas respuestas. Explicaría todos los fenómenos del comportamiento, conduciería hacia una solución de los principales problemas del Hombre; y sobre todo, sería funcional.

TIEMPO, ESPACIO, ENERGÍA y VIDA tienen un único denominador en común. Como analogía, se podría considerar que TIEMPO, ESPACIO, ENERGÍA y VIDA empezaron en algún punto de origen y se les ordenó continuar hacia algún destino prácticamente infinito. Lo único que se les dijo fué qué hacer. Obedecen a una sola orden, y esa orden es “¡SOBREVIVIVE!”.

EL principio dinámico de la existencia es la supervivencia.

Cuando miramos de cerca este principio y lo que conlleva podría uno pensar, a primera vista, que la supervivencia es un principio demasiado básico y que, como seres racionales –como amos de este mundo que somos, muy por encima de los meros animales– un principio así no es muy inspirador ni muy espiritual. Y así es: es básico. Es tan básico que se puede rastrear como la raíz de todo el comportamiento, todas las creencias, deseos, valores y sueños.

Pero ¿cómo lo relacionamos con todas las facetas de nuestra vida y con la toma de decisiones?

Muy sencillo, porque la supervivencia, en este contexto, no es simplemente la búsqueda de protección, alimentación y reproducción. Se expresa desde los mas nobles ideales hasta la mas egoísta de las acciones. Si miras con detenimiento este principio impregna cada aspecto de nuestra vida y puedo decir sin temor a equivocarme que lo podemos utilizar para guiar sin temor ni duda todas nuestras acciones.

El abnegado devoto que hace penitencia para redimirse ante su Creador, el artista que con su talento causa un impacto en sus semejantes, el delincuente que quiere recibir y no dar nada a cambio, el arrogante político que se regocija en su descaro, la madre incondicional que da la vida por su hijo, todos tienen algo en común. Y aunque el entorno, la educación e historia personal influye sobremanera en nuestras creencias sobre el mundo, nuestros valores primordiales, nuestros hábitos y conductas, la piedra angular que rige todas nuestras acciones es la SUPERVIVENCIA; entendida como el impulso dinámico hacia la vida, vivir más y mejor cada vez, cualquiera que sea nuestra idea sobre lo que significa vivir más y mejor. Aquí se incluye la felicidad, el placer, los ideales, etc. como dije anteriormente.

Obviamente, este concepto debe ser entendido de una forma amplia y orgánica. Es cierto que el político, la madre y el artista pueden pensar solo en su propia supervivencia y bienestar olvidando el resto. Y esto sería un error de observación sobre cómo funciona el mundo. Si observamos detenidamente o a vista de pájaro, el elemento de cooperación es vital sino imprescindible en este juego llamado Vida. Los partidos politicos, la asociaciones, los gremios, los sindicatos, son una muestra del poder de impacto de muchos en comparación con el de uno. La sinergia que se crea mediante la cooperación armoniosa hacia un mejor porvenir, es indiscutible y evidente.

Por eso a la hora de guiar nuestras acciones es sabio no sólo velar por nuestra supervivencia y bienestar, sino también de nuestros semejantes, en un escenario general que beneficie a la mayor cantidad de personas involucradas.

¿Cuál es el mayor bien, entendiéndose bien como potencial de bienestar no solo momentáneo sino perdurable en el tiempo hacia el futuro? Esa es la pregunta que funciona como faro en nuestro diario vivir. Hay miles de ejemplos de grandes líderes que hicieron historia al seguir un camino que respondía esa pregunta a un nivel que trasciende los límites territoriales. Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, La Madre Teresa de Calcuta… estos personajes se elevaron por encima de sí mismos y afectaron la vida de toda la humanidad.

Pero esto no sólo está relegado a grandes personalidades. La madre que cría a sus hijos, día a día toma decisiones que afectarán sus vidas y su futuro; el empleado que cumple con sus obligaciones o no lo hace, el artista que da su talento a la sociedad; cada uno de nosotros tiene que decidir si se levanta temprano o duerme cinco minutos más; si llama a esa persona o lo hace más tarde, si comienza ese curso o no, si limpia su cuarto o se va a pasear. A cada momento vamos creando nuestra vida, no hay días libres en el vivir. Y con cada decisión afectamos nuestra vida y la de otros.

¿Cómo sabemos que obramos correctamente? Desde tu situación personal responde esa pregunta básica y trascendental. ¿Cuál es el mayor bien hacia el futuro para todos los involucrados? Con esto no quiero dar la idea de abnegación ciega e irracional o la idea de sacrificio personal. No; quiero decir bien para mí y a partir de ahí, expandiéndose hacia áreas cada vez mayores.

En medio de la confusión, de la vorágine de la sociedad actual, nos vemos envueltos en situaciones, expuestos a todo tipo de influencias perturbadoras. Si te has preguntado cómo mantener la calma, cómo lograr certeza en un mundo donde la incertidumbre es la moneda corriente; donde nuestros valores están siendo cada vez mas puestos a prueba, en una sociedad cada vez más mecanizada y “modernizada” con un barniz que esta corroyendo los corazones de nuestra gente; piensa en lo que has visto aquí.

Si te has preguntado alguna vez, ¿es esto correcto? Mira hacia el futuro y determina si eso que vas a hacer te lleva a ti y a los demás involucrados hacia una vida feliz, llena de bienestar.

Puedo decirte que la certeza y fuerza moral que se obtiene al responder sinceramente esa pregunta es indescriptible. Y sobre todo la certeza de quien eres como persona se afianza porque actúas según tus valores mas fundamentales y creces como persona. Así que este es un ejercicio espiritual más que material, a pesar de que la palabra SUPERVIVENCIA sugiera algo diferente.

Asi que recuerda: ¿Es el mayor bien para el mayor número de personas involucradas?

Ten en cuenta que siempre hay un grado de destrucción en una acción constructiva. Para poder pintar una casa, debes remover primero la pintura dañada, para construir un edificio, debes derribar la vieja casa que estaba en el terreno.

La cuestión siempre recae en el hecho de saber si la proporción de bienestar es mayor sobradamente que la cantidad de daño ocasionado. Porque si quieres rebajar y es doloroso hacer ejercicio regularmente ese daño o dolor es pequeño en comparación con todo lo que ganas al hacerlo. Hay que tener eso presente al evaluar las cosas.

Espero que esto te haya servido para quitar un poco de la confusión que puede llegar a ser este juego: esta vida.